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TSE de Brasil reanuda juicio que podría cesar a Temer

TSE de Brasil reanuda juicio que podría cesar a Temer

Un publicista del presidente de Brasil, Michel Temer, confesó que el titular del grupo empresarial JBS le pagó una campaña de marketing para "derribar" a la mandataria Dilma Rousseff y así permitir el ascenso del entonces vicepresidente y actual mandatario, hoy contra las cuerdas por acusaciones de corrupción.

La dimisión la exige la oposición en pleno, pero también algunos sectores del oficialismo, lo cual ha debilitado políticamente tanto a Temer como al propio gobierno.

La suprema abrió una investigación a pedido de la Fiscalía General, que acusa a Temer de obstrucción a la justicia, participación en una organización delictiva y corrupción pasiva.

En el juicio que comenzará el martes, que fue suspendido el pasado 4 de abril para escuchar a nuevos testigos, Rousseff y Temer tienen sus propias defensas y estrategias diferenciadas.

El Tribunal Superior Electoral empezará a juzgar el martes una denuncia de financiación ilegal de la campaña de 2014, en la cual resultó reelecta la fórmula Dilma Roussef-Michel Temer.

Los siete magistrados que componen el Tribunal deben pronunciarse sobre las denuncias que sostienen que la campaña fue financiada con recursos no declarados de empresas como la constructora Odebrecht, una de las protagonistas de la trama de desvíos orquestada alrededor de la petrolera estatal Petrobras, el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil.

La mayoría de las preguntas hechas por la policía son sobre la relación de Temer con Joesley Batista, dueño del grupo JBS, que visitó a Temer en su residencia oficial y que grabó una conversación con el presidente brasileño y la entregó a la Justicia posteriormente en el marco de un acuerdo de cooperación sobre asuntos de corrupción.

Para el presidente de Transparencia Internacional, Temer "no tiene condiciones de liderar el país", el cual pasa por una delicada situación económica y se encuentra sumergido en una aguda crisis política. El juicio debería terminar el jueves, pero es probable que se alargue por semanas si un magistrado pide más tiempo para revisar el caso.

Si hubiera una sentencia condenatoria, Temer permanecería en el poder hasta que sean juzgadas todas las apelaciones previstas en la ley, que comienzan en la corte electoral y acaban en el Tribunal Supremo, que daría la última palabra tras un engorroso proceso.

Si Temer fuera hallado culpable podrá ser separado del cargo.

En caso de que decida anular la fórmula presidencial victoriosa, el TSE deberá decidir si celebra una elección indirecta realizada por el Congreso para elegir a un presidente provisional que completaría el mandato del actual mandatario hasta el 31 de diciembre de 2018.