Espectáculos

Rusia y Nueva Zelanda inauguran la Copa Confederaciones — PREVIO

Rusia y Nueva Zelanda inauguran la Copa Confederaciones — PREVIO

Fue un día de fiesta para los anfitriones en San Petersburgo. El apasionado discurso de Vladimir Putin fue clave, si se le cree a Stanislav Cherchesov, el entrenador de la selección de Rusia que derrotó 2-0 a la de Nueva Zelanda en la apertura de la Copa Confederaciones: "Cuando el presidente de un país viene a dar un discurso eso te motiva y es una ventaja, pero también es una responsabilidad". Abajo, en la cancha, hubo un partido entre discreto y olvidable. Los rusos ganaron casi por demolición. Dos defensores neozelandeses y el propio ruso corrieron detrás del balón y, tras un rebote en el palo, Boxall pareció meter la pelota en su propio arco. Denis Glushakov la tocó a los 31' apenas por encima de un arquero, Stefan Marinovic, que salió regalado. Era justicia para una Rusia que dominaba el partido con claridad ante unos rivales ingenuos en defensa y sin capacidad de crear peligro. Los rusos se florearon en el área neocelandesa para poner el 2-0 a través de Fedor Smolov a los 69'. En Rusia aportó sabiduría en el medio campo Yuri Zhirkov, un hombre que años atrás ganó la Copa UEFA y se destacó en el Chelsea.

Sudamérica también estará representada en este partido inaugural con el colombiano Wilmar Roldán, que será el árbitro de la contienda con la que se pondrá en marcha esta especia de 'ensayo general' para lo que será el Mundial dentro de un año.

El torneo continuará mañana con los choques entre Portugal y México, por el mismo grupo de Rusia y Nueva Zelanda, y de Camerun y Chile, por el grupo B.

Estos jugadores tienen que levantar el ánimo de una afición desesperada por los sucesivos fracasos y que no parece muy motivada para asistir a los diferentes partidos de la Confederaciones, aunque es de esperar un lleno en el flamante nuevo estadio de San Petersburgo, uno de los que han dado más quebraderos de cabeza a la organización de Rusia-2018 por cambios en la planificación, un presupuesto disparado, sospechas de corrupción y, por último, problemas en el césped, lo que obligó a cambiar el piso no hace aún un mes.