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Nombran a exdirector del FBI como fiscal en investigación sobre Rusia

Nombran a exdirector del FBI como fiscal en investigación sobre Rusia

El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó ayer que la "investigación exhaustiva" que supervisará el exdirector del FBI Robert Mueller como recién nombrado "fiscal especial" probará la falta de nexos entre su campaña y el Kremlin.

Según la orden de nombramiento emitida por el Departamento de Justicia, Mueller, que fue director del FBI entre septiembre de 2001 y el mismo mes de 2013, tendrá la autoridad para investigar si el Gobierno ruso entró en colusión con individuos asociados a la campaña de Trump y para denunciar por los posibles crímenes federales que se descubran en la investigación.

Las llamadas para un consejo especial aumentaron desde que Trump despidió al director del FBI, James B. Comey, la semana pasada.

Las agencias de inteligencia estadounidenses ya habían dicho a principios de este año que Rusia interfirió en las elecciones. Sin embargo, hasta ahora no averiguaron mucho y el escándalo avanza, sobre todo, por las denuncias y filtraciones de datos secretos en los medios más importantes del país.

Este miércoles, Trump pronunció un discurso en una promoción de nuevos cadetes de la Guardia Costera, y aunque eludió hacer referencia a la avalancha de denuncias en su contra, dijo que era tratado "injustamente". Los líderes de la oposición demócrata intentaron hoy salir de la retaguardia de toda esta tormenta política al exigir una investigación independiente y profunda.

La respuesta del liderazgo republicano del Congreso no tardó en llegar.

Las dudas sobre el proceder del presidente y su entorno son tan grandes que ayer por primera vez un líder de su partido, el congresista republicano Justin Amash, habló de un eventual juicio político.

La más reciente y explosiva controversia que envuelve a la Casa Blanca estalló el martes, cuando el diario The New York Times aseguró poseer un memorando interno escrito por el exdirector del FBI, James Comey, después de una conversación con Trump.

En un primer momento bromeó al prometer una "amonestación a su ministro de Relaciones Exteriores, porque "no compartió sus informaciones secretas" con él o con los servicios secretos rusos, lo que provocó la risa del propio Lavrov y de responsables rusos".

La víspera, el mandatario de Estados Unidos defendió su derecho de compartir con Rusia información de inteligencia, al argumentar que es necesario para intensificar el combate internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico. "Fue algo muy malo de su parte", ironizó.

Luego, en un tono más serio, anunció que "si la administración estadounidense lo autoriza, estamos dispuestos a proveer la grabación de la conversación entre Lavrov y Trump al Congreso y al Senado estadounidenses". La Casa Blanca y los asesores de la campaña del republicano han confirmado desde entonces cuatro reuniones entre los asesores de Kislyak y Trump durante ese tiempo.